RÉQUIEM POR UN AMIGO.
Don Miguel Ravelo. Periodista. En paz descanse.
8 de Febrero del 2011 California, México.
Ayer fue un día aciago. Las cosas del trabajo no salieron bien y regresamos fastidiados a casa. Dolores y malestares nos acompañaron junto a los sentimientos de frustración y depresión. Algo anormal se respiraba en el ambiente, que hizo cerrar mi puerta para no salir a cumplir agendas que tenía anotadas para la jornada de la tarde. Y en tanto todo eso pasaba, Don Miguel Ravelo, nuestro amigo querido en las letras, fallecía.
O sea, el 8 de febrero, fue para nosotros un mal día.
Don Miguel, tuvo la gentileza de extendernos una invitación familiar para asistir de manera privilegiada al cincuenta aniversario de su boda. Sus hijos organizaron en San Diego una fiesta inolvidable, que nos hablo de toda una historia familiar de las que se dan en la frontera norte de México, en donde los extranjerismos desaparecen para convertir la región en un tercer país. En la fiesta coincidimos viejos amigos, profesionistas de diversas índoles y personajes conocidos de los medios políticos y financieros de Baja California. Todos girando alrededor de la figura amena y amistosa de Don Miguel y de su cálida familia.
Más a Don Miguel lo conocíamos desde antes, desde cuando, a iniciativa de él mismo, comenzamos una relación editorial en el periódico Sol de Tijuana, que nos obsequio valiosas oportunidades de comunicarnos con nuestra comunidad. El siempre fue el conducto entre varios editorialistas y el periódico. El, decía la última palabra sobre lo que se iba a publicar de nuestra cosecha. Y este periodista excepcional, le dio la oportunidad y la palabra a otros ciudadanos para expresar su inquietudes sobre asuntos públicos, en un privilegiado espacio mediático. En donde, Todo egoísmo fue conjurado para dejar decir a otros su verdad. Sin límite de espacio ni de ninguna otra índole.
Conocido de toda una generación de profesionistas y políticos, que llamaría en la frontera, de la era de Milton-Echeverría, y que vinimos a Baja California, al calor de los proyectos que se realizaron en las décadas de los setentas y ochentas, mantuvo con ellos comunicación, de tal forma que relacionaba las letras de sus columnas con su correspondencia privada.
De esta correspondencia, en muchos casos, llena de vivencias y de amistad, nacieron artículos y paginas que comunicaron a la sociedad eventos e ideas que eran de interés general.
Con la ida de Don Miguel Ravelo y Castillo, perdemos a un gran hombre y un gran periodista, que cumplió con calidad y disciplina la noble profesión de las letras mediáticas.
Don Miguel, fue Un Baja Californiano, adoptivo como muchos de nosotros, que honro a su país y a este querido estado norteño. Sirvió con sus palabras y sus actos a su patria como rezó Hugo en su tiempo.
“Arsénico y Encaje”, es ya una referencia periodística en la frontera de California. Y con la ausencia de su autor, queda un vacio difícil de llenar en el espacio de las letras serenas y reflexivas de la prensa estatal.
Con el tiempo es seguro que se rescataran sus letras como ejemplo para los periodistas del mañana, y con amplitud y profundidad se conservara su producción. Mientras tanto, dejo aquí ante la impronta, mi testimonio nacido de la tristesa y la amistad.
En paz descanse Don Miguel Ravelo y Castillo. Periodista y amigo a carta cabal. Un profundo sentimiento de dolor nos embarga. En paz descanse.
Henry Alberto Castro
9 de Febrero del 2011.-
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