LA CIUDAD DEL PRESENTE EN TIJUANA.
Saint-Simon, Cabet, Fourier avaient imaginé au tours de la
première moitié du XIXe siècle la ville idéale. Le réalisme de
ces théoriciens -que l'on dira utopistes- est frappant.
Ils sont les premiers á constater la dégradation des villes
industrielles et á s'alarmer des problèmes posés par l'habitat et son insalubrité notoire, ainsi que de la paupérisation manifeste
d'une grande partie de sa population. Ces utopies
"ont á la fois donné á la société industrielle sa morale
et sa religion (la religion et la morale technocratiques) et
ses anti-corps (le socialisme et l'anarchie)"
écrit très justement Michel Ragon.
Patrice de Moncan e Claude Heurteux.
Le Paris D'Haussmann. 2002.
El asentamiento humano es tan antiguo como la humanidad misma. Por que el hombre es una especie sociable, de grupos, de tribus. Las primeras ciudades fueron para los príncipes y los sacerdotes, Pero fue hasta el Renacimiento europeo, en que la ciudad se convirtió en el sitio del pueblo.
El Burgo medieval se convirtió en la ciudad del renacimiento, en la ciudad de la revolución industrial, la ciudad de la noche tenebrosa, de Chicago, Londres o Paris.
En la medida que la Revolución Francesa se expreso en las ciudades, estas se apiñaron de emigrantes que venían del campo. Antiguos siervos, nuevos artesanos pero sobre todo, nació la clase obrera en los suburbios y allí se amontonaron, enfermaron, contaminaron y embrutecieron.
De la observación nació la toma de conciencia, de allí llegaron las utopías y las propuestas. Propuestas de diseño de ciudades o de barrios, como los que pensaron, Robinson en Londres con el modelo de Higea, o Robert Owen en Estados Unidos, o las ideas de Fourier con el Falansterio, y de Cabet con su ensayo sobre el Viaje a Icaria. Varias de las ideas de los Sansimonistas conocidos como los socialistas utopicos, se materializaron en modelos literarios de las nuevas ciudades, los nuevos sitios donde vivirán los obreros y la sociedad nueva que nace del Renacimiento y la Ilustración. De la revolucion tecnologia que brota de la Enciclopedia y de la Revolucion Industrial que viene de allí mismo.
Las ciudades del siglo XIX y del XX, diseñadas por L'eCourvosie, Oscar Niemeyer, Lucio Costa, o Mice Van de Roe, Mario Pani o Frank Lloyd Wrigth. Han sido ejecutadas rescatando el pensamiento filosófico nacido de los pensadores de los siglos XIX y XX. La ciudad jardin, la ciudad monumentos, la ciudad fabrica.
Cuando hoy vemos las grandes metrópolis de la modernidad, como New York, Chicago, México, Tokio, Shangai o Río de Janeiro. Podemos observar que el modelo se ha agotado. Que la dimensión, el diseño o el medio ambiente, entraron en crisis y agotaron su potencial de felicidad.
En los países subdesarrollados, se tiene la tendencia a emular a los países desarrollados, en lo que se refiere a patrones de diseño urbano.
Con el descubrimiento del Impacto Ambiental, en la primera mitad del siglo XX, y la evolución de los conceptos humanistas que se expresan en la liberación de la mujer y en la toma de espacio de las clases menos favorecidas por el desarrollo, Con el nacimiento los nuevos obreros de cuello blanco, que brotan de la revolución tecnológica de la electrónica y las computadoras, se ve la necesidad de hacer revolucionarias propuestas de diseño urbano. Propuestas que contemplen lo más avanzado en la sociología, la filosofía, el ambientalismo y el humanismo.
La ciudad de la sociedad de clases del Capitalismo depredador, ha agotado su potencial, y la tierra ya no puede seguir siendo la fuente de riqueza de unos cuantos que se la apropian como su privilegiado patrimonio ante la aquiescencia del gobierno y la mirada impávida de los jóvenes.
Necesitamos, crear una nueva sociedad, con una cultura que evoluciona hasta nuestros días, un nuevo estado con una ética revisada y marcos jurídicos contemporáneos. Una sociedad que se recrea en los valores ambientales, y en un nuevo concepto de sociedad más igualitaria con menos clases y de solidaridad real. Una sociedad sin extremos insultantes de riqueza y pobreza como los que hoy vivimos.
Si Haussman recibió el mandato de Napoleón III, de hacer de Paris una ciudad "organizada, sana, donde la población respire a nuevo, donde las avenidas y los bulevares conecten fácilmente los diferentes polos de atracción, donde la gran mayoría viva en condiciones decentes, donde el comercio y la industria se expandan libremente, en donde se dé un espacio agradable a los obreros". (Moncan y Heurteux. 2002)
Ahora la nueva sociedad, puede dar un nuevo mandato a los diseñadores de las ciudades del tiempo presente, que deben, en primer termino, proteger el medio ambiente, dejando el espacio vital de las especies endémica que existen o existieron en el pasado, a buen resguardo del impacto urbano. La nueva ciudad debe dejar espacio y condiciones para que la deuda ecológica se pague puntualmente. Esto de la deuda ecológica pocos la entienden, sobre todo cuando hay que comprender que le debemos a alguien.
Se debe proteger, a los humedales, las playas, los arroyos, los parteaguas. Elegir adecuadamente, estratégicamente, los sitios para plantas de tratamiento de aguas crudas y aguas negras. Para el procesamiento y reciclamiento de los desechos sólidos y líquidos. Los sitios propios para las redes hidráulicas y sanitarias. Las areas verdes o los nichos naturales serán predominantes.
En el diseño de las ciudades de próximo futuro, se privilegian los lugares para crear las fuentes de trabajo, de empleos, para asentar a los atractores turísticos, los sitios para la industria y el comercio. Se rescatan los sitios de interés ecológico, históricos, culturales, étnicos; protegiéndolos y parando su extinción, dejando espacios baffer o de amortiguamiento, entre los sitios de interés ecológico, ambiental, histórico y cultural y las zonas de desarrollo urbano.
Es posible que sea necesario revisar el modelo del Lugar Central de W. Christaller y A. Losch. Por que una sociedad igualitaria, requiere de la democracia de la especialidad. Prefiere lo difuso a lo central. Por que la naturaleza es difusa y le contrarían las concentraciones de cualquier tipo.
Fourier y los utopistas franceses, dejaron una escuela de diseño social y urbano que hay que considerar.
Primero es la definición ética de la justicia y el equilibrio social, La definición de la sociedad urbana que se quiere desarrollar.
Segundo, es el diseño del espacio.
Construir la sociedad del presente, no es tarea fácil. Primero hay que definirla. Es necesario enterrar a los ideólogos urbanos del pasado y el presente para que ya no hablen más, ya no digan más, ya no sigan reproduciendo la ciudad del pasado. Mas antes de que llegue el vació ideológico, debemos ir pensando en las nuevas utopías, sin miedo a crear sin miedo a soñar. Porque el futuro, hay que pensarlo porque aun no existe. La única referencia que tenemos, el único norte, es que el futuro, debe de ser mejor, para la vida en el planeta en general y para el hombre, su máxima creación, en particular.
Hagámoslo pues. Sin temor al pasado. Sin miedo a soñar.
Otoño 2010. California. México.
I. C. M. en A. Henry Alberto Castro García.
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